Orduña reducirá a la mitad las emisiones de efecto invernadero en cinco años | El Correo

2022-03-18 03:41:21 By : Ms. Penny Su

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El Consistorio orduñés produce más de 258 toneladas de dióxido de carbono al año.

«Tenemos que promover cambios en nuestros hábitos para, entre todos, conseguir no destruir el medio ambiente». Con esta premisa, el Ayuntamiento de Orduña ha analizado la huella de carbono –gases de efecto invernadero emitidos por efecto directo o indirecto– que produce anualmente. «Entre otras cuestiones se han estudiado los niveles de carbono procedentes de los edificios municipales, el alumbrado público y los vehículos de limpieza viaria», reflejaron desde la consultoría Planeta Sostenible, autores de este estudio.

Con los datos del análisis en la mano, el objetivo está claro: elaborar un plan medioambiental «para reducir las emisiones de carbono municipales en un 50% entre este año y 2026», afirmó la concejala de Medio Ambiente, Elena Urruela.

Desde el Consistorio han abordado los retos a los que se enfrentan en materia ambiental, y la manera de buscar soluciones desde el ámbito urbano, que es donde se generan buena parte de las emisiones de gases de efecto invernadero. «El cambio climático es algo que preocupa a nivel global, y debemos actuar desde las instituciones más pequeñas», subrayó. La huella de carbono es un indicador ambiental que mide este tipo de gases producidos por una entidad y, por lo tanto, refleja su influencia en el calentamiento de la tierra. En otras palabras, «consiste en el estudio del CO2 equivalente que se desprende a la atmósfera terrestre y que da lugar al efecto invernadero, un fenómeno natural que ha sido intensificado como consecuencia de la actividad humana en los últimos años», aclararon desde la entidad.

En la actualidad, el Consistorio orduñés produce un total de 258,7 toneladas de dióxido de carbono al año, la misma cantidad de CO2 que absorben 25.800 árboles en el mismo periodo de tiempo. ¿Es una cantidad elevada? «No demasiado, pero siempre que sea posible reducirla conseguiremos mejoras energéticas, económicas y ambientales para el municipio y en consecuencia para los ciudadanos», aclaró Urruela.

En cuanto a la procedencia, el 86% de estas emisiones corresponden al uso de la calefacción y la electricidad de los edificios municipales (64,5%) y al alumbrado público (21,9%). A continuación, se encuentran, en menor medida, los vehículos de limpieza viaria (4,6%), la movilidad del personal trabajador (3,6%), los vehículos municipales (2,6%), el consumo de agua (1,4%), los residuos del propio Ayuntamiento (1,1%) y los combustibles de oficina (0,3%).

En la localidad ya se dieron hace años los primeros pasos para reducir la contaminación. En 2014, se sustituyó el alumbrado público por una instalación de iluminación LED. El siguiente escalón será la colocación de paneles fotovoltaicos en el techo del frontón municipal, «un proceso que ya está en marcha», indicó la edil y añadió que seguirán otras medidas como la puesta en marcha de válvulas termostáticas en los radiadores del edificio de Formación Profesional «para poder encenderlas puntualmente en las salas que se necesiten». Asimismo, se cambiará la caldera de gasoil de la escuela pública por una de gas natural. «Esta es una oportunidad para emprender un camino con el que mejorar la calidad de vida de todos y lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles», añadió.

Este proyecto no es el único que el municipio lleva a cabo para cuidar el planeta. Además de la iniciativa 'Patios por el clima', que consiste en renaturalizar los espacios al aire libre del colegio público de Orduña con la plantación de árboles y huertos para el alumnado, «estamos trabajando también por reducir el despilfarro alimentario y generar menos residuos», comentaron desde el área municipal Ekoizpen. Para lograrlo se ha lanzado la campaña 'Orduña 0.0.' que busca conocer qué ocurre en los domicilios de la localidad. «Compramos más de lo que necesitamos, cocinamos más de lo que consumimos, no lo conservamos adecuadamente y, como resultado, lo tiramos a la basura», explicaron. Según adelantó la edil de Medio Ambiente, en la actualidad se está elaborando el diagnóstico de lo que se desperdicia en los hogares de la localidad, que «se dará a conocer en los próximos meses con el fin de diseñar propuestas concretas para reducir esos desperdicios», concluyó.