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Alumnos en el primer examen de Selectividad de esta mañana en la Facultad de Economía de Elcano. / Maika salguero
El primer asalto de la Selectividad ha arrancado este miércoles para un total de 12.767 estudiantes en Euskadi, de ellos, más de 6.300 vizcaínos. Euskera e Historia han sido las primeras pruebas a las que se han tenido que enfrentar los adolescentes que desean estudiar una carrera universitaria o un grado de Formación Profesional. Tres días seguidos de exámenes que determinarán su futuro laboral y que han comenzado con impresiones positivas en general. En Lengua Vasca y Literatura les ha tocado analizar un extracto de un libro del escritor y periodista vasco, Pako Aristi, y en el segundo examen de la mañana, han podido elegir como tema de desarrollo entre El Movimiento Obrero en el País Vasco y la II República, y para el comentario de texto, entre La Desamortización de Mendizábal y el Estatuto de Autonomía del País Vasco.
A la salida de la prueba inaugural, en la facultad de Facultad de Economía y Empresa de Elcano, en Bilbao, una de las instalaciones de la UPV/EHU que acogen la EBAU (Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad) en la provincia, los chavales se congratulaban por haberse quitado un buen peso de encima. «Ha sido más fácil de lo que esperaba y en las preguntas de tipo test no han ido a pillar», ha manifestado Félix Moreno, un alumno de Gaztelueta, que ha cursado sus estudios en modelo A.
Bajo el título 'Gure Munduaren Hirugarren Iraultza' -traducido al castellano 'La tercera revolución de nuestro mundo-, los chavales han tenido que reflexionar sobre la importancia que la sociedad da al tiempo libre. Se trata de un capítulo extraído de un libro del autor 'Note book', un texto de tipo literario que ha puesto freno a la tendencia de los últimos años en los que los estudiantes debían analizar artículos publicados en prensa escrita. Iñaki Markinez, profesor del colegio bilbaíno, Madre de Dios, en una primera ronda de preguntas para pulsar las impresiones de sus alumnos que han terminado el examen, ha explicado que el texto ha sido «bastante profundo y con vocabulario de nivel, pero sin demasiada dificultad y viendo las preguntas el examen ha sido más sencillo que otros años».
Con idéntica opinión han salido Iván Arranz e Iván Lobato, estudiantes del colegio Zabalburu, cuya lengua materna es el castellano y que se han formado en modelo A. Eso sí, pocos conocían al autor del texto. «No sabía quien era, pero esperamos sacar buena nota», han confesado estos dos compañeros de clase mientras llegaba al corriillo otro amigo. «¡Estamos vivos!», ha exclamado victorioso provocando las carcajadas entre el resto de los presentes.
En la Escuela de Ingeniería, en San Mamés, Julen Alonso, alumno del IES Miguel de Unamuno, también ha salido airoso. «En clase hemos analizado textos mucho más difíciles», ha deslizado. Sin embargo, también hay quienes han caído en el desánimo. Alejandra Uria, del IES Bertendona, ha abandonado el examen con cara de pocos amigos. «El Euskera no es mi fuerte, se me hace muy cuesta arriba, el texto ha sido un desastre», ha reconocido. «Difícil como tal no era, pero si no coges la idea principal, luego en las preguntas la lías», ha apuntado esta muchacha que con todo esperaba llegar al 5 «porque la redacción sí me ha salido bien».
En la segunda parte del ejercicio, los chavales debían elegir entre dos opciones para realizar la redacción: una carta en la que contar a un amigo que no ven desde hace tiempo qué van a estudiar y un artículo de opinión basado en el texto de Aristi y que se va a publicar en una revista de su municipio. La mayoría han tirado por la misiva. «Es un tema muy actual y encima, casualidad, que ya lo hicimos en clase. He puesto prácticamente lo mismo porque me acordaba», ha desvelado Jokin Tellería, alumno del Ermua BHI, mientras consensuaba las respuestas del test con otros estudiantes de su centro.
Después, a las 11.15 horas, le ha tocado el turno al examen de Historia, una de las materias más temidas por su elevado contenido memorístico. En los temas de desarrollo, numerosos chavales se han inclinado por la II República. No les ha cogido pos sorpresa que haya caído. «Era un tema esperado», ha subrayado Ikerne Hoz, del Colegio Avellaneda, de Sodupe, que aspira a estudiar Fisioterapia en el campus de Vitoria de la UPV y necesita sacar una puntuación nota. «Espero pasar del 12 de 14 para poder entrar», ha indicado visiblemente nerviosa.
En el comentario de texto, a pesar de que la Desarmortización de Mendizábal y el Estatuto de Gernika son dos 'clásicos', algunos daban por hecho que iba a caer el Contubernio de Múnich, del que este miércoles 8 de junio se cumple el 60 aniversario, y se lo habían llevado preparado al dedillo. Gorka González, del IES Miguel de Unamuno, ha admitido haber estudiado «poco» estos dos acontecimientos históricos, pero cree que aprobará. «Creo que me las he apañado, aunque no lo llevaba muy bien preparado». Salir pronto es indicador de que algo no ha ido bien. Y, sino, que se lo digan a Ariane Bárcena, estudiante del Instituto de Balmaseda, que estaba al borde de las lágrimas. «Fatal», ha anunciado tajante a varias amigas después de haber permanecido una hora en el aula de la Escuela de Ingeniería de Bilbao. «He elegido la II República porque el Movimiento Obrero no me lo sabía, pero me he quedado en blanco».
Los jóvenes vascos han afrontado una fecha marcada en rojo en el calendario desde el inicio de curso, tres días seguidos de exámenes que determinarán su futuro laboral. Lo han hecho liberados de la mascarilla, una de las principales novedades en esta convocatoria. Sin embargo, en la tercera EBAU en tiempos de pandemia, la prueba todavía no se asemeja a lo que era antes de la covid. Las principales medidas sanitarias para evitar aglomeraciones y contagios han desaparecido, pero la UVP/EHU, encargada de la organización y diseño de los exámenes junto al Departamento de Educación, ha optado por mantener algunas precauciones, entre ellas, que las puertas y ventanas de todas las clases deben permanecer abiertas para garantizar una correcta ventilación. Además, esta generación tendrá de nuevo más facilidades, ya que se repite el formato simplificado para hacer frente al impacto de la crisis en la enseñanza, con más preguntas a elegir y, por tanto, con más posibilidades de aprobar.
Pero ni por esas. Sara Domínguez y sus compañeros del colegio San Pelayo de Ermua eran un manojo de nervios una hora antes del primer examen. Llegaron con tiempo todos juntos en autobús desde la localidad vizcaína y algunos aprovecharon para ojear los apuntes. «Yo he dormido dos horas nada más. Le tengo mucho miedo al examen de Historia, he dejado sin estudiar algún tema y espero que no salga», ha manifestado esta joven que quiere estudiar Trabajo Social antes del examen.
Desde el fin de las clases hace unas semanas, la preparación ha sido dura. Una décima arriba abajo puede apearles de la carrera deseada y verse obligados a escoger un plan b. Los adolescentes se han tenido que sentar en el pupitre a las 8.30 horas, media hora antes de la primera prueba, para atender a las explicaciones sobre las normas que rigen la prueba. En esa tensa espera, no han faltado las miradas cómplices y las últimas palabras de aliento y confidencias entre compañeros. Los docentes encargados de vigilar las clases les han recordado que no pueden salir si no han transcurrido 45 minutos desde el inicio del ejercicio y que no pueden quedarse en los pasillos. Por la tarde, tienen que realizar los exámenes de las asignaturas específicas de cada itinerario de Bachillerato, Química, Latín o Diseño. La última prueba de la jornada será Economía de Empresa, Cultura Audiovisual o Geología
Repasos de última hora, nervios e incertidumbre, pero también confianza y ánimos entre unos y otros y de parte de padres y profesores, que en algunos casos les han acompañado para arroparles ante la gran cita. Joseba Goirigolzarri, coordinador de Bachillerato en Gaztelueta ha tratado de tranquilizar a sus pupilos antes del pistoletazo oficial de salida. «Que se dejen de rumores. Siempre se oye que si un tema de Historia no va a caer o sí, nunca se sabe, hay que estar preparado para todo», les ha aconsejado. De la misma opinión se ha mostrado Andrea Ruiz, alumna de Madre de Dios, que se ha estudiado todo el temario de Historia de pe a pa. «Hay gente que ha pasado de la Restauración porque cayó el año pasado, pero en Madrid han repetido tema. Yo no me fío», ha advertido esta muchacha que optará por una FP de Administración y Financias para iniciar su formación laboral. «He visto que tenía muchas salidas laborales y son solo dos años», ha agregado.
Los jóvenes saben que se la juegan. Pero pasar del 5 es relativamente factible. Y más desde que se implantó un modelo de examen más sencillo para amortiguar el efecto de la pandemia en los adolescentes. De hecho, las últimas estadísticas del Ministerio de Universidades indican que los aprobados se han disparado en todas las comunidades desde 2019 y los expertos achacan lo que denominan como 'inflación académica' a la suavización de las reglas de Selectividad.
En el caso de Euskadi, los alumnos que lograron el apto en 2021 supusieron un aumento del 12% con respecto a los contabilizados dos años antes, aunque otras autonomías el crecimiento fue incluso más abrupto, de hasta 18 puntos como en Asturias o Baleares. Precisamente, el País Vasco fue la región que en la convocatoria del año pasado obtuvo el mayor porcentaje de aprobados, un 97,6%, y la puntuación medida más elevada del país, un 7,2. Asimismo, se incrementaron los sobresalientes -en el caso de los alumnos vascos un 5,81%- y descendieron los estudiantes con notas más normales, de 5 o 6 (un 3,52% menos).
Se trata del tercer año consecutivo con el formato de examen más flexible. Aunque el contexto es radicalmente diferente al del estallido de la pandemia, las autoridades políticas consideraron que el virus también ha pasado factura a este curso, sobre todo en el primer tramo con la explosión de contagios por Ómicron y el aluvión de cuarentenas de alumnos y profesores, con el deterioro del aprendizaje que han provocado. Algo que agradece Gabriela Rodríguez, del IES Bertendona. Esta chica de 17 años llegó desde Cuba hace tres años y la adaptación no ha sido tarea fácil. Sin embargo, irá a por todas para entrar en Ciencias Medioambientales en el campus de la UPV/EHU en Vitoria. «Mi sueño es ser profesora de Biología o dedicarme a la divulgación científica», ha relatado. Química es su bestia negra, pero ha confesado que la lleva bien preparada. «Me cuesta mucho y espero que no se me atragante».También se trata del segundo año que en Euskadi los alumnos con una asignatura suspendida pueden presentarse. El número, aunque no ha trascendido, es anecdótico.
Del total de candidatos a entrar en la Universidad este año, un total de 12.105 son estudiantes de Bachillerato y 662 han completado un Ciclo Formativo de Grado Superior (Formación Profesional). A ellos hay que añadir otros 585 estudiantes de cursos anteriores que se presentan a asignaturas específicas para subir nota. La cifras de participación se mantienen similares a las de la convocatoria de 2021. El desplome de la natalidad todavía no afecta al tramo de edad de entre 17 y 18 años y, de hecho, el alumnado procedente de Segundo de Bachillerato bate un nuevo récord. No ha ocurrido lo mismo con quienes llegan a través de una FP. Han descendido un 20%. Una caída que se achaca al mayor tirón de este modelo de formación que cada vez cuenta con mejores datos de inserción laboral y, por tanto, rebaja el interés por estudiar una carrera universitaria.
La segunda jornada de la EBAU continuará mañana con Lengua Castellana a primera hora, seguida de Matemáticas, Matemáticas aplicadas a las ciencias sociales, uno de los huesos otros años, o Arte para continuar por la tarde con Biología, Historia del Arte o Griego. Como colofón, Dibujo, Geografía o Artes Escénicas. Por último, el viernes solo habrá exámenes por la mañana. Arrancarán con Inglés y seguirán con Física, Filosofía o la segunda lengua extranjera (francés o alemán). Quienes obtengan un suspenso en esta convocatoria tendrán una nueva oportunidad los días 6, 7 y 8 de julio.