Villa Lía quedó bajo dos metros de lodo por invierno y tubo roto

2022-09-23 21:44:11 By : Ms. Rita Wang

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En un comienzo todo fue confusión. Había pasado la medianoche cuando el agua comenzó a arrastrar cosas, a chocar contra las fachadas de las casas. El ruido despertó a Piedad, que ya temía una tragedia. Como pudo, incorporándose, fue a despertar a una hermana. Luego recordó que su hijo mayor estaba parrandeando, cerca de casa, y lo llamó para que volviera. Aunque le advirtieron que no se asomara por la ventana, se atrevió a mirar. Entonces vio cómo el agua lodosa, violenta, se iba llevando varios carros, que daban tumbos, a merced de la corriente. Entró en pánico.

Más tranquila, recordando lo sucedido, Piedad removía el lodo asentado en la tarde de ayer. Muy cerca, dos retroexcavadoras tomaban impulso para sacar los palos, piedras y pantano que el agua arrastró. Aunque muchos de los vecinos de Villa Lía, en Itagüí, presentían una tragedia, la avalancha los tomó por sorpresa. “Al comienzo pensé que había sido por un nacimiento de agua que pasa por aquí cerca, pero no podía ser. Por la cantidad debía de ser otra cosa. Después fue que nos enteramos de lo que había pasado”, comentó Piedad.

El aguacero comenzó sobre las 11:00 de la noche del sábado y se fue haciendo más intenso. Pero, por fuerte que fuera la lluvia, nadie entendía cómo bajaba tanta agua. El alcalde de Itagüí, José Fernando Escobar, fue hasta el sitio. Cuando llegó, como todos, suponía que la avalancha la había provocado el aguacero. Aunque esa fue la cuota inicial de la tragedia, la explicación es más compleja.

Todavía no hay un análisis completo de lo sucedido, pero se puede decir, con bastante seguridad, que la lluvia provocó un deslizamiento de tierra que, a su vez, rompió una tubería. “Parece que el talud se vino y rompió la tubería de Cervecería Unión, que surte el agua a la empresa desde San Antonio de Prado hasta Itagüí. Se reventó la tubería y arrastró todo, afectando las viviendas”, precisó el alcalde.

Y eso fue lo que Piedad alcanzó a ver. El agua enfurecida, espesa por la cantidad de lodo y tierra, subió hasta dos metros. Varias casas quedaron con las puertas bloqueadas y las personas tuvieron que esperar a que los bomberos removiera el pantano. Gildardo Henao, un vecino de Piedad, pasó toda la mañana de ayer encerrado en la sala de su casa, esperando. El barro, que en esa zona alcanzó más de un metro, generó tanta presión que le impedía abrir la puerta.

Con paciencia, resignado, pasó horas para poder salir. Aunque alcanzó a arrumar los muebles y varias sillas, el agua entró y le dañó un televisor y un equipo de sonido. Solo a las 11:00 de la mañana, casi doce horas después del inicio de la emergencia, pudo salir. Una retroexcavadora abrió el camino y él, desde adentro, tuvo que romper la puerta de vidrio para desbloquear la chapa desde afuera.

Gildardo dice que la puerta lo salvó: “Fue tan fina que, a pesar de la presión, no se quebró. Otra cosa que me ayudó fue que había unos carros parqueados al frente. Si no hubieran estado, todo ese lodo se me viene encima y me estripa”.

En Villa Lía, mientras removían el lodo con palas y escobas, había muchos que todavía no entendían cómo la avalancha no dejó muertos. Un milagro, podría ser, si se considera la violencia con que bajó el agua y se mira con detalle los carros arrastrados, de ventanas reventadas y latas retorcidas.

Pero, más que un milagro, también se explica por la disposición de la misma comunidad. Edwin Guerrero, un vecino de Villa Lía, se vio en la obligación de ayudar. Llegó hasta donde el lodo superaba los dos metros y, con una cuerda atada a la cintura, ayudó a tres personas a salir de sus casas. “Me amarré una cuerda y ayudé a sacar a tres personas. Cuando lo hice, ni siquiera había llegado el cuerpo de bomberos. Si no los ayudamos, se ahogan”, comenta Edwin.

Los bomberos y la institucionalidad municipal, en cabeza del alcalde, llegaron sobre la 1:00 de la mañana. En el colegio Luis Carlos Galán se instaló un puesto de mando unificado para tomar decisiones. Una de ellas fue desconectar el gas y la electricidad con la intención de evitar una tragedia. Cortando la luz, sin embargo, un funcionario de EPM sufrió una quemadura cuando se reventó un cable, pero fue remitido a un centro de salud y está fuera de peligro.

Aunque hasta anoche se estaba consolidando un censo de la población afectada, se sabe que fueron unas 100 las casas afectadas. Fueron dos las manzanas que más sufrieron. “Toda la institucionalidad está ayudando a los damnificados. Les vamos a dar subsidio de arrendamiento, mejoramiento de viviendas donde se requiera. Cuando terminemos el censo vamos a tener un panorama más claro, pero tienen todo el apoyo del municipio”, declaró el alcalde.

Pese a las ayudas mencionadas por el mandatario, muchos de los habitantes de Villa Lía se sienten insatisfechos con la atención. Incluso, el alcalde fue abucheado en su visita al sector, en la madrugada del domingo. “Soluciones, soluciones”, le gritaron.

La insatisfacción radica en que, dice la comunidad, a la alcaldía ya se le había advertido sobre el talud. Y es que el deslizamiento de masa que mató a dos personas en San Antonio de Prado, sucedido el pasado 13 de julio, se convirtió en un campanazo de alerta. “Es un irrespeto lo del alcalde. Él viene y se da un ‘shampoo’, pero acá llevamos advirtiendo de la situación desde hace rato. Lo que pasó no es una cuota inicial, es lo que sabíamos que iba a pasar porque esa montaña se está viniendo desde hace rato”, dijo Nora Londoño, habitante de Villa Lía.

El deslizamiento de San Antonio de Prado es un fantasma para los habitantes de Itagüí. Tienen miedo que la quebrada Doña María, que baja desde ese corregimiento de Medellín y atraviesa el municipio, provoque una tragedia anunciada. Piedad, aunque la tachen de paranoica, armó una mochila de emergencia desde lo de Prado. En ella guarda dinero, una linterna y un kit de primeros auxilios. Casi le toca estrenarla en la madrugada del domingo. Ahora, dice, tienen que tomar el asunto con seriedad.

Las lluvias de las últimas horas que se registraron en Medellín, principalmente en el sur, generaron movimientos en masa en diferentes sectores del corregimiento San Antonio de Prado por la saturación de los terrenos. De manera preventiva, por el nivel de la quebrada Doña María, el Área Metropilitana activó en la madrugada del domingo las alarmas comunitarias en el sector de Santa Rita, jurisdicción de Medellín, y en Villalía en Itagüí. La situación en San Antonio de Prado ha sido advertida desde hace varias semanas. Temen que suceda otra tragedia como la de julio, cuando un derrumbe dejó dos muertos.

Comunicador Social-Periodista de la UPB. Redactor del Área Metro de El Colombiano.